La (in)cultura del copiar y pegar

Diferentes programas permiten establecer de un modo fidedigno si un texto es original o no. Matt Cardy/Getty

Las posibilidades de plagiar trabajos académicos se dispararon con la llegada de Internet. Siempre ha habido engaños, pero el volumen de estas trampas ha aumentado exponencialmente por culpa de la red. Así, nueve de cada diez estudiantes admite haber practicado en alguna ocasión el “copia y pega” en sus ejercicios, según se revela en una encuesta de la empresa especializada Compilatio.

Para contrarrestar este efecto han proliferado programas informáticos que detectan los plagios, tanto gratuitos como de pago. Los softwares son cada vez más sofisticados. Mediante algoritmos permiten establecer de un modo fidedigno si un texto es original o no. El funcionamiento de iniciativas como PlagiarismDetect no dista demasiado, pues, del modus operandi de los buscadores.

A partir de este punto, hay otros programas, como Plagiarisma, que proporcionan la URL de la fuente de la información y un cálculo del porcentaje de copia ilícita. Como el problema es grave y frecuente, centros educativos de todo tipo se han visto obligados a contratar licencias de softwares como Turnitin. Algunos han desarrollado sus propias herramientas con esta finalidad.

Fuente: La Vanguardia.com

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