Los grupos de mamás en esta red social proliferan como un medio para estar informadas sobre las tareas escolares de sus hijos y para ayudarse entre sí. Pero también generan conflictos por sus abusos.

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¿Alguien puede pasarme el punto tres de Lengua?, ¿Hay que llevar algo para mañana?, ¿A qué hora es la reunión de padres? ¿Alguien tiene un pincel de más para Plástica? Los grupos de WhatsApp de madres del colegio proliferan y se reproducen.

Gracias a ellos ha cambiado rotundamente la vida de las madres que trabajan y que tienen muchas responsabilidades.

Pero sin embargo tienen su contracara: es tanta la demanda que generan que en ocasiones pueden transformarse en un trabajito extra. Por eso, nunca faltan las mamás que, sin desatenderlos, optan por silenciarlos para poder continuar con la rutina.

La forma en que los diferentes actores del ámbito escolar se relacionan ha sufrido grandes transformaciones los últimos años: entre docentes y alumnos, entre pares, entre la escuela y los padres, y finalmente entre estos últimos. En varios de ellos la tecnología tuvo mucho que ver y por eso los grupos de madres que se forman en WhatsApp son quizás los más “revolucionarios” en cuanto repercuten en diversos aspectos.

Así como estos grupos de chat virtuales permiten que el ciclo lectivo se transite un poco más acompañado, por otra parte también son una fuente de conflictos de diversa índole. Puede ocurrir que haya mensajes que molesten a otra mamá miembro del grupo, pero ¡ay con la que decide salirse! Será víctima de comentarios y conjeturas no siempre simpáticos.

Quizás uno de los códigos de buena conducta es no hablar mal del resto. Los docentes y directivos  -ausentes de tal ir y venir de decires- también pueden ser víctimas de esta práctica y esto generar confrontación con la institución.

El psicopedagogo Alejandro Castro Santander ha estudiado el tema y por eso puede asegurar que echar mano a recursos informáticos con estos fines es un fenómeno que pisa muy fuerte en Argentina, igual que en Chile y México.

Señaló que en el origen estuvo la necesidad de los padres de mantenerse informados sobre las actividades de los niños en caso, por ejemplo, de que el alumno faltase al colegio. La tecnología ofreció una celeridad inusitada para pasar información y la comodidad de acceder a una tarea a través de una foto.

Pero por otra parte, manifestó que así como hay padres que se reúnen para confraternizar, “también te encontrás con algunos que hablan mal de colegio, directivos, docentes y otros padres. Esto está pasando y es un dolor de cabeza porque influye para generar un mal clima en la institución y a veces no se sabe a qué se debe”.

Fuente: losandes.com.ar

Si bien cuando se crea el grupo solo es con el fin de ayudarse a acompañarse, cuantas veces por hablar mal del otro, escribir de más… confunde el espacio tan útil, que la tecnología les brinda, y lo convierten en algo peligroso para ellas, para los docentes, la escuela y sobre todo para sus hijos.

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