Empiezan las clases y en la etapa de la planificación, ¡¡no olvidar incluir las TIC!!

El docente selecciona la estrategia metodológica que considera más apropiada para el logro de los aprendizajes. Al incluir las TIC en este proceso, estas se posicionan y actúan como mediadoras entre el docente, los alumnos y los contenidos. Y, precisamente, la selección de esas herramientas tecnológicas estará en función de las metas educativas.

Abrir la planificación de la tarea educativa a la inclusión de TIC en diversas propuestas implica también reconocer otros ámbitos de aprendizaje que forman parte de la vida de los estudiantes, y ampliar las fronteras del aula.

Uno de los principales desafíos es que no se trata de replicar con TIC antiguos planes educativos, sino de diseñar y aplicar modelos pedagógicos de innovación que preparen a los alumnos para transitar el siglo XXI con las competencias que necesitarán para insertarse en un mundo que ya es digital.

Planificando

Hace tiempo que la innovación tecnológica se puso al servicio del complejo ecosistema de la educación formal y no formal en el que alumnos, docentes, familias, Estado, recursos y empresas son atravesados por un nuevo paradigma.

“Hoy los chicos aprenden mucho en la escuela, pero también fuera de ella, con sus compañeros, en el ciberespacio y con otros cibernavegantes. No se trata de incluir tecnologías en las aulas, sino de incluir a la escuela en la cultura digital“, Mara Villanueva (investigadora de la Escuela de Educación de la Universidad Austral).

“Las TIC son sólo la parte visible de un iceberg de conocimiento. Debemos incorporar el paradigma bio-nano-cogno-tic (biotecnología, nanotecnología, neurociencias, ciencias informáticas). Las computadoras en el aula sin acceso al conocimiento informacional sólo permiten ser aprovechadas en un 20%”, opina. La neurociencia cognitiva está mostrando claras señales de que las TIC modifican el cerebro y, por ende, nuestra forma de comprender y actuar. Al mismo tiempo, los niveles atencionales y la pregnancia de los aprendizajes también se modifican y aumentan al trabajar con TIC. Basta ver la concentración de un niño cuando se encuentra frente a una pantalla.”

“Que sea natural para docentes y alumnos, que la relación se sostenga más allá del cara-a-cara y se traslade a Internet de alta velocidad. El aula como una sala de encuentro y de consulta, un nodo de contacto con pizarras con tecnología touch en las que podamos navegar contenidos de alta calidad de la forma más intuitiva posible”, describe Artopoulos, de la Universidad de San Andrés.

El docente del futuro será un gran articulador, un acompañante y un motivador para que cada chico pueda desplegar sus verdaderos intereses. Deberá, tener muchos de los rasgos del buen docente de cualquier tiempo: dominar y disfrutar el conocimiento. Pero también adquirir competencias ahora más importantes, como el saber desarrollar en cada alumno la capacidad de aprender por sí mismo, dado que estarán a su alcance más medios de autoaprendizaje. Es fundamental la guía del docente junto con el alumno en estos trayectos de aprendizaje, para facilitarle la inmersión y el recorrido activo de ambientes virtuales que, a veces, pueden resultar algo caóticos.

Existen hoy recursos digitales al alcance de estudiantes y formadores.  Gratuitos, como los que ofrece Google Apps y las actividades propuestas por el portal educativo Educar. También hay compañías que trabajan concursos de innovación y capacitación en alianza con escuelas y universidades en todo el país.

Los invito a leer el interesante artículo El aula del futuro publicado en La Nación, vuelta al cole.

También, a ver el apartado Considerar las TIC de “La planificación, ¿sirve o la hacemos «para cumplir?” del Boletín Noticia Educativas de Edu.car

 
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