“Los héroes de hoy, como los antiguos, también van armados con una lanza para matar al dragón que tiene cautiva a una bella princesa.”

 

Si pensamos en los adolescentes camino a la discoteca, la lanza es el teléfono móvil, que le concede un gran poder.

¿Qué es hoy un adolescente sin celular Nadie!.

El whatsapp transforma al cobarde en valiente, al tímido en audaz, al tonto en listo, al tipo duro en un castigador ilimitado, solo que en estos ritos de iniciación también las princesas cautivas usan la misma arma y ya no necesitan ayuda de ningún héroe para escapar del dragón. Tanto ellos como ellas saben que sin el celular no son nada. No creo que exista ningún adolescente que al darse cuenta en medio de la noche que ha olvidado el móvil no se sienta un guerrero desnudo, desarmado y trate de recuperar a toda costa su lanza. La esencia de esta nueva arma es la inmediatez. En los whatsapps la rapidez en responder a las llamadas es más determinante que el contenido de los propios mensajes. Si no contestas de forma instantánea puedes quedar fuera de combate, puesto que los mensajes de la amiga, del novio, del descocido se acumulan, se superponen y serás inmediatamente suplantado.

Antes los enamorados se eternizaban en la despedida por el viejo teléfono. Colgá vos, no, colgá vos; dale, colgá vos. En cambio, hoy los celulares se diseñan para poder expresar una idiotez cada día un segundo más rápido. La neurosis de los mensajes superpuestos, inmediatos ha llegado al extremo que muchos adolescentes y también adultos perciben que les vibra el celular en el cuerpo aunque lo hayan dejado en casa.Esta falsa vibración es un síndrome de la necesidad de esa llamada, de esa respuesta, real o imaginaria, que se espera con angustia, sin la cual uno se siente solo en el mundo.

El país: La lanza

Compartiendo esta interesante reflexión de Manuel Vicent

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