Gaturro, Agatha, Aulín, Cecé, Nick, Samy, Link son los nombres de los protagonistas de varias de las redes sociales para chicos, como Picapon, Twigis y Aula365 que, entre todas, pueden sumar casi 10 millones de usuarios. Todas coinciden en un punto: garantizar la seguridad de los chicos en estos espacios virtuales. Y no sólo el de ellos, el de los futuros sitios al que se vuelquen más tarde porque, como premisa de la seguridad, hay una tarea constante de enseñanza y concientización sobre lo que es manejarse en un mundo virtual.

A pocos días de celebrarse el Día de Internet, sirve recordar el desafío que enfrentan los más chicos en este mundo de mayores. En el caso de las redes argentinas, estas abordan a los chicos desde los cinco años en adelante. En todos los casos, debe haber un adulto que habilite la apertura de una cuenta, donde no será necesario mentir sobre la edad. En estos espacios hay menores y padres que van aprendiendo junto con ellos sobre temas cotidianos y escolares.

El de la seguridad es, sin dudas, el tema más crítico. En todos los casos, el nivel de conciencia sobre las ventajas y los riesgos que significa estar conectados y consumir contenidos desde la Web es evidente desde el momento del acceso. Se apela a herramientas automáticas de control de contenidos, basadas en inteligencia artificial y, también, a la moderación manual a cargo de adultos que establecen los criterios sobre lo que un menor debe o no publicar.

Cada uno de estos sitios toma acciones concretas para garantizar la seguridad de los chicos. Estas redes sociales parecen ser el primer espacio donde se pone un énfasis mayor que el promedio en la seguridad informática, un camino por el que transitan tanto chicos como grandes de manera conjunta. Al menos, es lo que buscan los responsables de estas plataformas.

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