Cuando parece que el día termina y hay que irse a dormir, el adolescente elige seguir conectado antes de conciliar el sueño, con su computadora instalada en su dormitorio, su notebook, su tablet o su smartphone.

Los adolescentes no se despegan de la tecnología. Lo que pasa en su habitación, queda fuera de la vista de los adultos. Sin embargo se hace evidente en el aula. Pasar la noche en las redes sociales y reducir las horas de sueño, afecta  su rendimiento escolar. Llegan dormidos, la somnolencia les dura todo el día, están de mal humor, hay déficit cognitivo y alteraciones en el comportamiento. No prestan atención o están desganados. Incluso algunos cabecean o dormitan en clase.

Los especialistas consultados por Clarín admiten que hay cada vez más casos de chicos de entre 13 y 18 años que sufren privación del sueño. Es porque se quedan interactuando en Facebook o Twitter, jugando en red o chateando hasta la madrugada.

Se calcula que los adolescentes deberían destinar ocho horas al descanso, ocho al estudio y otras ocho al ocio. Otros sugieren para los adolescentes dormir entre nueve y nueve horas y media diarias para reponer energías. Pero…¿cómo hacerlo si los estímulos son tantos? ¿por qué un adolescente elige seguir conectado antes de conciliar el sueño? “Hay varios motivos. Por un lado, es su nuevo modo de crear vínculos, de socializar. Y cuentan con el apoyo de sus padres: ellos prefieren que se queden en casa y que no salgan por temor a la inseguridad. El conflicto se presenta cuando los padres no le ponen límites a esa actividad y al mismo tiempo exigen que les vaya bien en el colegio”, responde Sara Zusman, médica psicoanalista especializada en adolescentes.

adolescente dormida

Es importante que nos preguntemos por los límites, que construyamos con ellos nuevas rutinas que respeten sus necesidades de sociabilización sin descuidar su salud, que tengamos espacios “libres de tecno” para favorecer el diálogo. Pero al proponer estos cambios, seamos conscientes de que los chicos no son los únicos hiperconectados. Los adultos también estamos atrapados, casi compulsivamente pendientes de la tecnología!

Fuente: Clarín.com

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