El desinterés que en la actualidad los adolescentes muestran hoy por la escuela, es un tema que preocupa a muchos, padres y docentes en especial.

La Lic. Mabel Del Giúdice,  escribe haciendo  referencias a las características de los adolescentes. Nos presenta reflexiones y preocupaciones sobre situaciones de enseñanza.

Los adolescentes desinteresados, desmotivados

¿Por qué?,  ¿qué puede hacer un docente?

Los docentes encontramos que los adolescentes de hoy no parecen motivados para estudiar, el tiempo de leer y de revisar nociones no es valorado por ellos. Este comportamiento tan general invita a preguntarnos acerca del por qué se da esta manifestación de “desinterés”.

La adolescencia es un fenómeno individual que implica cambios en el cuerpo, la intensificación de lo pulsional y  nuevas elecciones afectivas y de actividades sociales. Estos cambios producen transformaciones en el modo de actuar en el mundo y vincularse con la familia. Esta situación no es nueva, sin embargo en la actualidad nos encontramos con demandas sociales que invitan a la inmediatez y a la satisfacción rápida del deseo. La predominancia del goce supera al  sacrificio y a la postergación en la obtención de resultados. La sociedad promueve una imagen omnipotente ilusoria que lleva a la disolución del sentir y del pensar.

¿Dónde queda el deseo?

El deseo queda atrapado en la lógica de lo inmediatez y se empobrece porque no aparecen objetos mediadores como sustitutos de la satisfacción que imprima un tiempo de espera para obtener logros.

¿Qué pasa entonces?

Las personas adultas también parecen no postergar sus deseos en tanto la obtención de objetos materiales, además establecen relaciones efímeras, con poco compromiso afectivo. El modelo adulto promueve  la ejecución inmediata y deja a los adolescentes en una situación de goce eterno pero con altos niveles de angustia ante un mundo que no promueve la construcción de lazos sociales y afectivos estables. Es así que el adolescente, se vuelve hacia sí mismo, no formula proyectos,  parece desmotivado, desganado y poco comprometido con la participación social y escolar.

¿Qué puede hacer un docente?

Atendiendo a las características antes descriptas, sería importante considerar la posibilidad de establecer metas cortas en la enseñanza y muy claras para que los mismos adolescentes puedan vislumbrar hacia dónde se dirigen en sus aprendizajes. También es interesante enunciar la finalidad y funcionalidad de la adquisición de algunas nociones y construir con los mismos alumnos los criterios de evaluación de sus aprendizajes.

Se trata de promover la autorreflexión en los mismos adolescentes y establecer acuerdos que los motiven para aprender y para comprometerse con su propio bienestar.

Mag Mabel Del Giúdice – Área de Desarrollo y Bienestar Estudiantil – Universidad CAECE

Universidad CAECE

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