La doble escolaridad, ¿es buena?
Algunos expertos alertan sobre el estrés que puede provocarles estar tantas horas en la escuela. Otros creen que es una opción para mejorar la formación de los alumnos y alejarlos de la TV y la Computadora..
¿Es recomendable que el niño pase todo el día en la escuela, con la misma gente, o es preferible que su desarrollo transcurra en escenarios diversos, y vinculándose con distintos grupos?
Hay chicos que se adaptan, otros que necesitan una agenda cargada porque son muy activos, o chicos que quedan en casa con personas que no pueden alentar su desarrollo pedagógico. En esos casos es bueno!!. Pero a otros chicos les resulta muy pesado sobre todo si son muy pequeños. No todos soportan una jornada tan intensa.
Pero sabemos que hoy, la elección del doble turno no radica exclusivamente en razones educativas, también está asociada a la dinámica familiar. Los padres trabajan y no tienen dónde dejar al hijo o no pueden llevarlo a todas las actividades que la escuela le ofrece en un solo lugar.
Si las opciones son ir al colegio todo el día o quedarse toda la tarde mirando televisión y jugar en Internet no hay mucho que pensar. La clave está en si las familias pueden, dentro de las múltiples agendas de cada integrante, preservar espacios de encuentro, de diálogo y de juego compartido. También es importante tener en cuenta las necesidades del chico y evaluar en función de qué le llenan la agenda. La elección no debería obedecer al deseo de los papás.

Chicos con agenda completa
En un artículo publicado recientemente en La Nación, expertos señalan que la hiperactividad no se traduce en un mayor éxito académico. Los chicos están hiperocupados y las familias terminan agotadas.

En la nota William Doherty, profesor de estudios familiares y director de profesor de estudios familiares y director de terapia matrimonial y familiar en la Universidad de Minnesota explica:

“Algunas veces, para bien del niño y del balance familiar, debes negarte a las actividades intensivas”, …
Y debemos meternos en la cabeza la idea de que los niños que no comienzan las actividades temprano, no llegarán a lograr su potencial total. Después de todo, sabemos que el cerebro humano no madura totalmente hasta alrededor de los 25 años”.

  Niños jugando Hockey

No hay edad para el estrés. Está claro que no se trata de un nivel de crisis como el que causan los problemas familiares, traumas o accidentes, pero también es cierto que se aplica a una gran cantidad de niños.

El consejo es prestar atención a los siguientes síntomas: dificultades en la adaptación, la conducta o el aprendizaje escolar; desinterés; trastornos en el sueño o en la alimentación; anomalías en la adquisición y articulación del lenguaje; dolores que van desde cefaleas hasta musculares; y, finalmente reacciones diversas en la piel y cuero cabelludo.

Las reacciones o la manera de responder ante las diferentes situaciones que provocan estrés varían de chico en chico y de familia en familia.

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