Facebook. Consejos para padres y adolescentes

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La red social recomienda una serie de consejos para padres y jóvenes que no quieren cometer errores con la gestión de sus redes

Facebook Editorial Photo

Ser selectivos: con la información que se muestra en el perfil. Facebook explica paso a paso cómo restringir un perfil, que muchas veces está de modo público sin que el usuario sea consciente de ello.

Asegúrate de que la privacidad está siempre configurada para Amigos’, y no para ‘Público’». Recomiendan también que en las publicaciones nunca se de una información personal como el correo, dirección o número de teléfono.

Ayuda a ajustar la Configuración de Privacidad  el icono con el candado que aparece en junto al botón Inicio’, y a continuación en el menú desplegable, haciendo clic en Configuración de Privacidad. Aquí podrás ayudarle a cambiar las opciones de privacidad establecidas por defecto para la publicación de fotografías o actualizaciones, y controlar si se muestra la cuenta cuando se hacen búsquedas públicas. Nota: NO olvides informarle de las opciones de Biografía y Etiquetado. Asegúrate de que las etiquetas están restringidas a ‘Amigos’ para que solo sus amigos puedan ver las fotografías publicadas por el adolescente», explican desde Facebook.

Hay una opción de seguridad que Facebook recuerda a los padres de adolescente y a los jóvenes, la de Aprobación de Inicio de Sesión y Notificación de Inicio de Sesión. Ambas se activas desde la Configuración de Seguridad.

Facebook apunta a los padres que la mejor forma de garantizar la seguridad de los hijos en las redes sociales es hablando de ello. Señala que se debe hacer de la misma forma en que se le indican consejos de seguridad vial o del comportamiento en el colegio.

«Una forma de empezar esta conversación es preguntarle al mismo adolescente las razones por las que redes sociales son importantes para él/ella. También puedes pedirle que te enseñe a configurar tu Biografía en Facebook para entender cómo funciona. Es importante mantener una conversación sobre la información adecuada (y no adecuada) para compartir en la Red. Pregúntale sobre la configuración de privacidad y proponle repasarla juntos a menudo».

Facebook tiene estudios que apuntan que los adolescentes suelen compartir sus contraseñas. Lo hacen por si olvidan la clave o para que les ayuden en caso de no poder acceder. A los padres no les agrada esta opción, ya que a esa edad las amistades no son tan sólidas y se pueden producir equivocaciones. Hay una opción de Facebook que permite a los usuarios compartir un código para poder recuperar la cuenta con ayuda de sus amigos. Se llama Contactos de confianza. En este caso no hay necesidad de compartir contraseñas.

«Si añades un contacto de confianza, este puede recibir un código de seguridad con instrucciones para ayudarte si pierdes la contraseña. Cuando tengas tres códigos de seguridad de tus contactos de confianza, puedes introducirlos en Facebook para recuperar la contraseña. Esta opción elimina la necesidad de recordar las respuestas a preguntas de seguridad o de rellenar largos y molestos formularios en la web»

Cómo configurar los Contactos de confianza: «Consejo: elige y gestiona los contactos de confianza en cualquier momento a través de la Configuración de Seguridad, no sólo cuando tengas problemas para acceder a tu cuenta. Así puedes elegir personalmente a los amigos que realmente piensas que te pueden ayudar y se les facilitará más información en el proceso para que les sea más fácil ayudarte. Una vez configures tus contactos de confianza, Facebook les enviará una notificación para que estén preparados y ayudarte en caso necesario. Para hacerlo ve a la Configuración de Seguridad y selecciona entre tres y cinco amigos para ser tus contactos de confianza».

La red social señala que hay que ser muy cuidadosos a la hora de seleccionar. Recomiendan pensar en el proceso como si fuera a otorgarles las llaves de la casa a alguien. Lo más adecuado es que sea un amigo que pueda localizar en persona o por teléfono. No recurra a «amigos de Facebook».

Fuente: ABC Tecnología

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¿Cómo cuidar tu privacidad en Whatsapp?

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¿Sabías que en Whatsapp también existen formas de cuidar tu privacidad?

¡Conocelas con este tutorial!

 

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La geolocalización y la privacidad

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Geolocalización. Ante la preocupación por la privacidad de los usuarios y por la cantidad de datos que los nuevos dispositivos pueden desvelar sobre sus usuarios, un nuevo estudio asegura que lo peligroso no es lo que esos datos muestran, sino lo de que ellos se puede deducir con el suficiente tiempo de observación.

Y ¿cuánto tiempo es ese? Ni más ni menos que una semana. Según los autores de esta investigación, titulada When enough is enough: location tracking, mosaic theory, and machine learning y publicada en el New York University Journal of Law and Liberty, una semana de observación de todos los datos de geolocalización de un individuo sirve para inferir valiosas (y peligrosas) conclusiones sobre sus rutinas y comportamientos, y no solo eso, sino también para empezar a predecir sus movimientos.

La teoría del mosaico que da título al trabajo se refiere a un modelo empleado por los expertos en seguridad para extraer información sobre empresas, que se basa en la combinación de datos públicos con datos privados para extraer del mosaico resultante conclusiones sobre el comportamiento del sujeto analizado.

Es decir, que, para los responsables del trabajo, lo “peligroso” no es que las autoridades sepan si un individuo está a una hora determinada en una calle determinada, sino la posibilidad que éstas tienen, a partir de los métodos de análisis adecuados, de predecir a qué horas de los siguientes días estará ese individuo en esa calle, qué es lo que hace allí y qué piensa hacer después.  Fuente: www.ticbeat.com 

 Geolocalización, celulares y fotografías ¿afectan mi privacidad? 

Con esta animación, desde PantallasAmigas quieren destacar la relevancia que tiene la configuración del celular en lo relativo a las opciones que tienen que ver con la privacidad y, en concreto, con la geolocalización y las fotografías.
Los datos de geolocalización proporcionados por el GPS del smartphone pueden ir “adheridos” a la fotografía y, con ello, indicar el lugar exacto en el que fue tomada. 
Es preciso ser consciente de ello y tomarlo en consideración en su conjunto, es decir, teniendo en cuenta qué personas aparecen, dónde y cómo se puede llegar a compartir la fotografía y de qué tipo de comentarios reveladores se acompaña.

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Los padres y las redes sociales

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Frecuentemente debatimos cómo los jóvenes se comportan en las redes sociales. Proteger los datos personales, publicar fotos indiscriminadamente, contactar con extraños, maltratar y hostigar contra sus pares son algunos de los temas más controvertidos. Pero los adultos también podemos ser imprudentes y estamos sometidos a las mismas reglas de un campo complejo y cambiante.

Todos los días nos encontramos con madres, padres y familiares que publican fotos de los chicos haciendo cosas graciosas, dando muestras de su crecimiento. Pero también se volvió cotidiana esta sensación de que mucha gente se expone demasiado, de que cuenta cosas que no debería contar, o que muestra —indiscriminadamente— a todos sus contactos algún aspecto de la personalidad de sus hijos… que a sus propios protagonistas les podría provocar vergüenza o enojo.

Estamos hablando de Oversharing: exceso de exposición

Contar a quienes nos rodean lo que estamos haciendo, pensando o con quién nos enojamos o nos congraciamos es parte de la naturaleza social de las personas. Pero contarlo en una red social digital, donde tenemos un grupo de contactos que pertenecen a nuestro mundo laboral, otro tercio a la familia, algunos vecinos —y solo un pequeño grupo íntimo al que realmente le contaríamos esas cosas—, constituye una sobreexposición pocas veces reflexionada con detenimiento.

Y este exceso de exposición se convierte en algo más riesgoso cuando se trata de menores: mucha información sobre la vida cotidiana de nuestros chicos no debe ser pública, algunas de sus fotos no deben circular por las redes sin saber con certeza quiénes acceden a ellas y los cambios de humor, sus errores y aciertos, sueños y proyectos no son propiedad de sus padres, sino que pertenecen a la intimidad de esos menores.

Lo importante, es predicar con el ejemplo: en este caso, pensando y analizando las acciones y sus posibles consecuencias antes de difundirlas públicamente. Existen varias dimensiones, pero podemos mencionar:
  • La psicológica: el respeto por la intimidad del otro es un factor fundamental: no debemos hablar sobre nuestros hijos o menores a cargo, sino que son ellos los que deben hablar sobre ellos mismos. Si bien somos responsables de ellos y por ellos hasta cumplir la mayoría de edad, los niños son sujetos de derecho y cada persona sabe qué contar y qué reservarse de su vida.
  • La tecnológica: existe la ilusión de pensar que nuestras publicaciones son efímeras y temporales, que lo que hoy publicamos mañana dejará de estar visible en una red o en un sitio… y listo, asunto olvidado. Error: cuando publicamos algo en una red social, por ejemplo, la información sale de nuestra computadora, se almacena en una base de datos en un servidor, se muestra visible durante un tiempo, luego no está visible, pero no necesariamente se borra de la base de datos. Por otra parte, cualquier persona puede hacer una captura de la pantalla o guardar la imagen, compartirla con sus amigos y esto puede multiplicarse viralmente.

Otra dimensión de la invasión a la intimidad puede verse en la figura del acosador (stalker): aquella persona que sigue de manera obsesiva a un usuario, comentando y dejando rastros —como simples «Me gusta»— en toda su actividad en línea.

El mensaje implícito que recibe el objeto de la persecución o stalkeado es «te estoy vigilando» (por parte del perseguidor). A eso se suma la posibilidad de que la persona puede escribir un mensaje pensando en un destinatario concreto y recibir comentarios de gente que no estaba invitada a la conversación.
Convivencias. Reglas, permisos, pautas. 
  • ¿Cómo podemos controlar estas diversas situaciones que pueden desencadenar complicaciones personales, familiares y laborales? Desde ya, conociendo el campo de acción tecnológico y cultural de los más jóvenes reflexionando sobre ello, estableciendo acuerdos y consensuando reglas.
  • Estas pautas no constituyen nunca un repertorio fijo, sino que es recomendable que se vayan adaptando y refuncionalizando al ritmo de los avances tecnológicos y de las prácticas culturales emergentes. Y otra cosa importante: cada familia debe conversarlo, adaptarlo, negociarlo y consensuarlo entre sí y para sí (cada familia es un universo, con sus propios requerimientos y pensamientos).

Algunos aspectos para considerar:

  • No decir por Internet lo que no diríamos en persona. Huella digital
  • Cuidar los datos personales.
  • Evitar compartir claves y contraseñas.
  • Ser conscientes de los alcances de nuestra «huella digital».
  • Pensar antes de publicar.
  • Configurar la privacidad de los perfiles en las redes sociales.

Fuente: Educar “Padres en las redes sociales: sobre permisos y convivencia”

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Ciberbullying. Campaña de prevención

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“Seis recomendaciones para la prevención del Ciberbullying”

Uno de cada seis niños (16,7%) sufre ciberbullying o acoso a través de Internet entre igualesSegún los expertos, falta prevención: concienciar a los más jóvenes de los problemas derivados de un uso irresponsable de la Red es la mejor manera de evitarlos.

Esta es la base de la campañaSeis recomendaciones para la prevención del Ciberbullying, realizada por Telefónica y PantallasAmigas con la colaboración del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y Tuenti.

La iniciativa, incluye una serie de vídeos con consejos prácticos para evitar el ciberacoso. También distintos expertos aportarán su experiencia y su visión sobre ciberhostigamiento en una serie de entrevistas con las que se acompañarán los vídeos en las próximas semanas.

El primer vídeo sobre las fotos en la red:

 

Fuente: Blog RC y Sostenibilidad Aquí encontrará la opinión de un experto y docente.

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Fotos de los hijos en Internet. Riesgos en compartirlas.

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Riesgos de la sobreexposición que los padres hacen de sus menores en Internet

Muchos padres y madres, fanáticos de las redes sociales, hacen de sus bebés las verdaderas estrellas de sus cuentas de Facebook, Twitter, Pinterest, Instagram…Esta actividad ya tiene su propio nombre: Oversharing

¿Qué consecuencias puede tener? 
La realidad es que no se saben las consecuencias. Pero muchos expertos ya aconsejan a los padres a que no compartan en las redes sociales fotos íntimas o relatos del día a día del pequeño.
A la hora de compartir imágenes o videos de su hijo, como norma general, ha de prevalecer la regla número uno de Internet: pensar antes de actuar. “Piensa qué vas a compartir y dónde vas a hacerlo. Piensa quiénes van a tener acceso a esa información y qué podrían hacer con ella. Piensa en cómo te sentirías tú si subiesen un archivo parecido de ti a una red social”.

Compartir fotografías y datos de un menor en las redes sociales puede influir en su reputación futura.
«Todos tenemos derecho a que no se rían de nosotros y eso, a veces en el caso de los niños no está asegurado. Los padres deben tener en cuenta que sus hijos tendrán que lidiar con las consecuencias de sus actos de un modo muy personal en el futuro. El derecho a la imagen es de sus hijos, no suyo», subraya Charo Sádaba. La profesora de la Universidad de Navarra experta en comunicación y nuevas tecnologías añade que «ya ha habido algunos casos también en que los internautas se han manifestado en contra del uso que algunos padres están haciendo de sus hijos en las redes sociales, señalando que no están teniendo en cuenta su derecho a la intimidad y la construcción de una identidad digital propia».
Protégeles.com ha detectado y denunciado páginas web repletas de fotos obtenidas en las redes sociales, transformadas en muchos casos en pornográficas mediante programas de tratamiento de imágenes.
La llamada de responsabilidad de los expertos no se dirige solo a los padres. «Estamos recibiendo muchas llamadas de gente que no sabe qué hacer para que otro familiar quite fotos en las que aparecen sus hijos. Se están dando problemas dentro de las familias, de los colegios…», comenta Cánovas (director del centro de seguridad en Internet para los menores en España, dependiente de la Comisión Europea).
Recordemos que para publicar la imagen de un menor en Internet se necesita la autorización de los padres y de ambos si están separados o divorciados.

“Los padres tienen que esforzarse en ayudar a sus hijos a construir una correcta reputación digital”, afirma la experta en redes sociales Mar Monsoriu. El problema aparece cuando los padres no son capaces de construirse una correcta reputación digital a ellos mismos…

La vida digital que heredará su hijo… y que no podrá borrar

Para saber más sobre este tema, puede leer dos artículos al respecto publicados en chaval.es y abc.es

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Ciberacoso. ¿Cómo defenderse?

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Cualquiera puede ser víctima del ciberacosoCelular Adolescente

Gracias a la red nuestra vida se parece cada vez más a un escaparate. Somos muy visibles y a la vez muy vulnerables. Se nos puede aplaudir, pero también atacar; tan fácil es darnos a conocer como ser acosados. O, peor todavía, agredidos por individuos malintencionados o grupos anónimos.

En Internet las conductas de odio tienen un facilitador adicional, que es la virtualidad: las personas son filas de una base de datos, perfiles a medio llenar en una página web, fotografías en baja resolución.

Los efectos del ciberacoso son devastadores, con síntomas que van desde el estrés elevado hasta la depresión. Son los mismos del acoso real, el que se practica fuera de la red.

El daño físico, a la reputación y a los sentimientos encabezan la lista de preocupaciones de quien es acosado virtualmente, según datos de la encuesta británica ECHO

Cómo defenderse del ciberacoso

Es útil ser consciente de cuáles son los riesgos y aprender cómo defenderse de ellos.

1. No te dejes llevar por el pánico

2. Bloquea al acosador o restringe su acceso a tu persona

3. Protege tu PC frente a escuchas o intrusiones

4. Protege tu conexión WiFi inalámbrica

5. Configura la privacidad de tus redes sociales

6. Activa la verificación en dos pasos en tus apps

7. Usa contraseñas seguras y cámbialas con frecuencia

8. Señala el contenido ofensivo a los administradores

9. Instala una app para bloquear llamadas y SMS

10. Si temes por tu integridad, notifica a las autoridades

Para ver los detalles de cada consejo http://articulos.softonic.com/como-defenderse-del-ciberacoso-o-acoso-virtual

Fuente: Softonic.com

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“No hablo de mi vida privada”, pero la comparto en Facebook

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El concepto de ‘vida privada’ es cada vez más difícil de delimitar, pues todo el mundo invoca su derecho a ella pero pocos parecen ser conscientes de que también exige obligaciones.

FacebookEl problema es que, gracias a las redes sociales, este debate entre lo que se muestra y lo que no, ya no es ámbito exclusivo de los famosos. Todos somos el célebre protagonista de nuestro propio Facebook y, además, nuestros propios paparazzi.

El asunto se ha agravado recientemente, cuando ha salido a la luz que los programas de espionaje estadounidenses se beneficiaban de la información vertida en Internet para llevar a cabo sus pesquisas. Fue una noticia que generó mucho revuelo en un primer momento, pero que en nada ha modificado la actitud de los usuarios para con las redes sociales.
De hecho, los números revelan todo lo contrario. Según el último estudio del IAB (Interactive Advertising Bureau) al respecto, ocho de cada diez internautas (españoles) usa las redes sociales. Esto supone un aumento del cinco por ciento con respecto a los resultados obtenidos en 2011.

Sin duda es Facebook la que se eleva como la red social preferida: 14 millones de argentinos entran a Facebook todos los días. Así lo reveló la compañía, que registra 22 millones de usuarios en el país, el tercero en América latina detrás de Brasil (tercer país en número de usuarios) y México.

La popularización de los smartphones ha contribuido a este crecimiento, pues cualquiera, esté donde esté, puede acceder a su cuenta y actualizar lo que hace en cada momento.
El número de usuarios no hace sino crecer, y cada vez es más frecuente dar parte de lo que estamos haciendo en el momento mismo de llevarlo a cabo.

¿Tenemos derecho, entonces, a reivindicar con fervor la intimidad de nuestra vida privada? ¿Es lícito espetar a los demás que “no se metan donde no les llaman” cuando constantemente damos muestras e informaciones de todo aquello que no interesa a nadie?

La importancia de la mesura
El problema no son las redes sociales en sí mismas, sino el uso que hacemos de ellas. Pero las publicaciones impúdicas o las confesiones inadecuadas que se quedan por escrito son más frecuentes de lo que deberían. Por un lado, parece evidente que hay cosas que no deben decirse en las redes sociales,

El sociólogo de la Universidad de Niza Emmanuel Kessous señalaba en Le Monde que se trata de una extraña paradoja sobre la vida privada. “La gente se queja por estar vigilada, pero se exponen cada vez más”, explica el sociólogo.

En la misma línea habla Dominique Cardon, sociólogo y autor del libro La Démocratie Internet, quien cree que los usuarios de Facebook, Instagram o Twitter tienen mucho más miedo a la “vigilancia interpersonal” (la que opera entre sus amigos y familiares) que a la vigilancia, al fin y al cabo muy abstracta, del Estado.

Parece que para beneficiarse de las ventajas que estos medios ofrecen sin caer en riesgos inabarcables, debemos hacer un uso más moderado de los mismos.

Facebook puede ser un lugar idóneo para compartir vídeos, música, comentarios de felicitación o ideas, pero no para contar secretos o revelar intimidades. Más si tenemos en cuenta el gusto que da ver la reacción del interlocutor cuando se entera de algo que no debe ser contado.

Fuente: elconfidencial.com

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La privacidad en riesgo

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Raul Martinez Fazzalari, abogado especialista en derecho de las telecomunicaciones, reflexiona para “El Día” acerca de cuál es el límite y alcance del derecho a la privacidad en nuestras comunicaciones privadas.

En su interesante nota, cita a Siva Vaidhyanathan,  que en su último libro “La Googlización de todo”, divide a la privacidad en 5 estados posibles de aplicación y exigencias de protección como derecho por parte de los ciudadanos.

Las categorías de privacidad son:

De persona a persona, es decir aquella que entablamos en nuestro círculo íntimo y de relación personal. Son los datos que tratan sobre nuestros gustos, amistades, preferencias e historias personales. Determinamos en ella el grado de conocimiento que deseamos y pretendemos dar y ofrecer hacia nuestro círculo más personal.

La segunda es la de las personas en su vinculación con lo que se denomina el “poder”. En esta se encuentran involucrados aquellos que tiene una grado de autoridad superior en nuestro entorno personal, como pueden ser los padres de un menor, profesores o jefes. Es un grado de intimidad más amplio que el anterior y que puede afectar al círculo familiar o de relación inmediata. Un ejemplo sería cuando un adolescente pretende conservar un ámbito de privacidad ante la mirada de los padres o de un alumno hacia el maestro. O de determinadas cuestiones que se reservan en el ámbito laboral.

La tercera categoría está conformada por la privacidad que es pretendida por parte de los usuarios de servicios para con las empresas de comunicaciones o cualquiera que tenga acceso, por su prestación, a determinados datos privados. Por ejemplo, cuando exigimos que nuestro número de teléfono o mail permanezcan ajenos a la transferencia o comercialización de las bases de datos de marketing o publicidad. O, por ejemplo, cuando exigimos a las empresas de acceso a Internet que resguarden nuestros mails o datos de navegación. Es a esta categoría que responden las normas de orden público que garantizan el secreto de las comunicaciones y protegen de su uso indiscriminado a terceros ajenos a las mismas. Es una categoría en que la vulnerabilidad del sujeto parece más evidente y de allí la existencia de leyes que los protegen.

Una cuarta categoría es la que directamente vincula a la persona con el Estado. Es fundamentalmente la privacidad que exigimos a los órganos de gobierno en todos sus estamentos y poderes y qué uso hace (el Estado) de nuestros datos. Se protege a esta categoría con normas que obligan a la no divulgación de datos obtenidos por alguna obligación legal. Por ejemplo, los recogidos por censos, declaraciones juradas, cuestionarios administrativos, registros de migraciones, etc. Similar a la anterior, las leyes protegen y controlan el tráfico de esta información resguardando el derecho del ciudadano.

La privacidad en riesgo, en el mundo de lo virtual

La nueva categoría de privacidad es aquella conformada por la información que una persona ingresa a las redes sociales. Esta categoría es muy compleja de analizar, ya que no sólo abarca cuestiones legales sino que incluso posee significados sociológicos o psicológicos sobre los motivos de por qué se ingresan datos, imágenes y videos referidos a sus vidas.

Acá los márgenes de responsabilidad pueden desdibujarse porque muchas veces es el mismo afectado el que ha ingresado datos o imágenes y estos son utilizados sin su control o autorización. ¿Pero hasta dónde y a quién inculpar por estas acciones cuando el mismo sujeto no ha tomado los recaudos mínimos y necesarios para cuidar aquello que desea proteger? Por ello, y cuando no existe una acción maliciosa por parte de un tercero, estas acciones dejan muy poco espacio para el reclamo legal. Por ello, ante estas nuevas fronteras entre lo público y lo privado, entre lo mío y lo ajeno, son fundamentales nuestras propias acciones. Ellas, en definitiva, serán el mejor mecanismo para proteger aquello que no queremos que se pierda para siempre.

Ir a la nota: Hacer clic acá

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Para la buena ciberconvivencia

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Junto a esta campaña audiovisual Enlaces dispone del portal www.internetsegura.cl, el cual entrega datos sobre buscadores infantiles, vínculos a sitios de estudio como www.yoestudio.cl, y consejos para distintos perfiles sobre el Uso Seguro y Responsable de la tecnología para proteger a los estudiantes de todo tipo de riesgos.

“Los adultos deben conversar con los niños sobre los peligros que existen en la red y cómo deben guiar su propia conducta en el mundo virtual, igual como les enseñan a cruzar la calle, a no pelear con sus hermanos o a no hablar con extraños” 

Diez claves para la buena ciberconvivencia

Fundación Queveo invita a todas las personas a hacer propio y difundir el DECÁLOGO DIGITAL, 10 simples recomendaciones que aseguren una sana ciberconvivencia, claramente cada día más necesaria en la sociedad actual.

¿Cómo debemos desenvolvernos en el cibermundo?

DECÁLOGO DIGITAL

1. Respeto: “Respetaré a los demás así como me respeto a mí mismo”
2. Libertad: “Yo elijo mi grado de participación en ambientes tecnológicos”
3. Identidad: “Cuidaré mi contraseña y no difundiré mis datos personales”
4. Integridad: “Visitaré sólo páginas seguras y confiables en internet”
5. Intimidad: “Me cuidaré a mí mismo y no expondré mi imagen en entornos digitales”
6. Autonomía: “Veré las TIC como una oportunidad de crecimiento y nunca navegaré sin propósito”
7. Calidad de Vida: “Asignaré un tiempo acotado para navegar y no desplazaré otros aspectos importantes de mi vida”
8. Cuidado y el Acompañamiento: “Como colono digital, no permitiré que un menor se convierta en un huérfano digital”
9. Respeto por la Ley: “Navegaré sólo por sitios que no atenten contra la dignidad humana”
10. Derechos de Autor: “Cuando utilice información de Internet, me preocuparé de citar adecuadamente las fuentes”

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